
De vuelta al valle del Ebro
En los últimos tiempos somos testigos de un recopilatorio de noticias de prensa local fomentando mala fama y alarmismo sobre el regreso del castor al valle del Ebro. Lejos de considerarlo un enemigo de nuestros ríos, debiéramos de celebrar su regreso por los beneficios reales que supone.
Resulta más que destacable la falta de rigor informativo cuando hablan que desde el siglo VI no hay castores y todas las evidencias apuntas al siglo XVII y XVIII (aparición masiva de las armas de fuego).
Hay citas históricas fáciles de localizar que hablan del uso medicinal del “Castoreum o Castóreo” (sustancia oleaginosa a la que se le atribuyen propiedades terapéuticas extraordinarias), que junto con la piel, hacían de nuestro protagonista un valioso producto en sí y no porque comiese árboles y modificase algo el paisaje cómo ahora se nos pretende mostrar. Analizaremos en posteriores entradas lo que ocurrió en Tierra de Fuego (Argentina). Allí nunca hubo castores, ni siquiera en eras geológicas pretéritas.
Existe una evolución conjunta de los ríos europeos y de los castores. Un dato significativo es que los árboles de ribera originarios (en el EBRO) Álamos, chopos, sauces se regeneran y vuelven a brotar, son arboles que están acostumbrados a las dinámicas naturales de crecidas y desbordamientos de los ríos.
EL CASTOR CONTRIBUYE AL CICLO DE RENOVACIÓN NATURAL DEL RIO. ES EL INGENIERO NATURAL DEL RIO
La problemática del Castor y por ende de nuestras redes fluviales es el acanalamiento de los ríos, llevado a efecto años antes con las antiguas estrategias de gestión de los rios….
En sucesivas entregas, conoceremos más aspectos de los castores y los ríos.
Extracto de una conferencia de Javier Fabo, coordinador de ALNUS, a la que 4cma asistió para aprender más y contribuir a divulgarlo…

