Delante del Espejo 1

Hablar de cognición animal, así como atribuirles comportamientos emocionales complejos a otras especies de la naturaleza siempre ha sido un tema muy controvertido desde una perspectiva humana.

Dejaremos este debate poliédrico para otra ocasión; que es un día de hoy, en pleno siglo XXI, pese a ser la era de mayor acceso generalizado a la información, aún sigue siéndolo. Tal vez hayamos pasado a un exceso de fuentes de información y el problema ahora sea tener la capacidad suficiente para separar el grano de la paja.

Aprovecharemos este contexto actual de fácil acceso acceso a documentos audiovisuales de casi todo, simplemente para compartir con vosotros un par de videos (en dos post consecutivos) que hemos encontrado y en el que se muestran las reacciones de varios animales salvajes ante un espejo …

El primero de ellos se deduce que es una prueba en plena selva ecuatorial en África.

 

CAMPO MAGNETICO Y COMPORTAMIENTO ANIMAL

¿Qué hay de cierto en ese sexto sentido atribuido a los animales? Ese que hace que pensemos que pueden predecir catástrofes naturales o saber que su dueño se acerca a casa. Esa pregunta fue la que llevó a un grupo de investigadores checos y alemanes a realizar un estudio sobre cómo puede llegar a influir el campo magnético de la tierra en el comportamiento animal.

La alineación electromagnética ya se había ganado en otro tipo de animales como salmones, ballenas, abejas y mamíferos como los lobos, zorros rojos, corzos. Se decidió realizar un estudio con perros de distinta raza, tamaño y sexo. De todas las funciones vitales (alimentación, reposo, etc.) se decantaron por la excreción por ser el acto menos influenciable por el ser humano y porque los canidos son muy sensibles a sus necesidades. Se midió en perros que se movían libremente, en campo abierto y lejos de líneas de alta tensión, caminos y otros factores que alteran el campo magnético.

Cabe indicar que todos estos resultados se dan en condiciones electromagnéticas estables, sin ningún tipo de variación como por ejemplo una tormenta solar.

Se proporcionó la primera evidencia clara y medible de la influencia del campo magnético y sus fluctuaciones en el comportamiento de los mamíferos.

Se comprobó que durante la defecación tanto machos como hembras adoptan una alineación Norte-Sur.

Durante la micción Los machos prefieren la orientación Norte-Oeste y las hembras Norte-Sur. En ambos casos se ha registrado una evitación de la alineación Este-Oeste.

Esta diferencia de alineación en los machos puede tener que ver con la postura que adopta para la defecación igual que para la micción y defecación en las hembras.

No se sabe muy bien porque los perros se posicionan así para la excreción. Puede ser un acto consciente (porque el percibido es el campo magnético) o bien puede ser un acto controlado a nivel vegetativo (el animal se siente más o menos cómodo).

Una posible respuesta puede estar en los perros para el mapa de aquí donde el mapa magnético visual tiene la necesidad de “calibrarlo” de vez en cuando y la vista de la ventana de Norte-Sur facilita la lectura de ese mapa, como el humano que se para en una caminata para mirar un mapa.

Aún queda en el aire muchas preguntas pero poco más vamos a conocer más sobre el comportamiento de nuestros animales.

 

Estudio publicado en la revista:

Frontiers in Zoology 2013 10 : 80

https://doi.org/10. 994-10-80 1186 / 1742-9

EL VERDADERO MACHO ALFA

Asi es el verdadero macho alfa

Publicado por CARL SAFINA 15 MAY 2016 www.elpais.com  carlsafina.org http://safinacenter.org/contact/

El genuino líder de una manada de lobos es empático y respetuoso, lejos del estereotipo de padre y jefe controlador y agresivo con el que se identifican muchos hombres

Los hombres se sienten a menudo presionados para comportarse como machos alfa. Macho alfa evoca la imagen del padre que deja claro en todo momento que tiene el control total de su hogar y que, lejos de su guarida, se convierte en un jefe malhumorado y agresivo. Pero ese estereotipo es una mala interpretación de cómo se comporta el genuino macho alfa en una familia de lobos, que es un modelo de conducta masculina ejemplar. En mis observaciones de los lobos que viven en manadas en el parque nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, he visto que los machos que mandan no lo hacen de forma forzada, ni dominante, ni agresiva para con los que le rodean. Los lobos auténticos no son así.

Sí son, en cambio, de otra forma: el macho alfa puede intervenir de forma decisiva en una cacería pero, inmediatamente después de la captura, irse a dormir hasta que todo el mundo está saciado. “La principal característica de un lobo macho alfa”, dice el guardabosques y veterano estudioso de esta especie RICK MCINTYRE mientras los observamos, “es una discreta confianza y seguridad en sí mismo. Sabe lo que tiene que hacer; sabe lo que más conviene a su manada. Da ejemplo. Se siente a gusto. Ejerce un efecto tranquilizador”. En definitiva, EL MACHO ALFA NO ES AGRESIVO, PORQUE NO NECESITA SERLO. “Piense en un hombre seguro de sí, o en un gran campeón; ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar. Imagíneselo así: piense en dos manadas de lobos, o dos tribus humanas. ¿Cuál tiene más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, el grupo cuyos miembros cooperan, comparten y se tratan con menos violencia unos a otros, o el grupo cuyos miembros están atacándose y compitiendo entre sí?”.

Rick lleva 15 años observando la vida diaria de los lobos, y asegura que un macho alfa no ejerce casi nunca ningún comportamiento agresivo respecto a los demás miembros de la manada, que comprende su familia, es decir, su pareja, sus hijos, tanto biológicos como adoptados, y tal vez un hermano.

Ahora bien, saben ser duros cuando es necesario. Hubo un lobo famoso en Yellowstone —el 21, así llamado por el número de su collar—, a quien la gente que seguía de cerca su trayectoria consideraba un superlobo. Defendía ferozmente a su familia y, al parecer, nunca perdió una riña con una manada rival. Pero uno de sus pasatiempos favoritos era pelear con los cachorros de su manada. “Y lo que de verdad le gustaba hacer”, dice Rick, “era dejarse ganar. Le encantaba”. Aquel gran lobo macho dejaba que un lobezno diminuto se le tirara encima y le diera mordiscos. “Entonces él se dejaba caer patas arriba”, dice Rick. “Y el pequeñajo, con aire triunfador, se erguía sobre él sin dejar de menear la cola”. En una ocasión, había un cachorro algo más enclenque de lo normal. Los demás cachorros lo veían con desconfianza y no querían jugar con él. Un día, después de llevar comida a los lobeznos, el superlobo se puso a mirar a su alrededor. De pronto, empezó a mover el rabo. Estaba buscando al cachorro y, al encontrarlo, se acercó a estar un rato con él. Con todas las historias de victorias que cuenta Rick del superlobo, esta anécdota es su preferida. La fuerza nos impresiona, pero lo que deja un recuerdo indeleble es la bondad.

Si uno observa a los lobos, no sólo con toda su belleza, su flexibilidad y su capacidad de adaptación, sino también con su violencia a la hora de defenderse y de cazar, es difícil evitar la conclusión de que no existen dos especies más parecidas que los lobos y los humanos. Teniendo en cuenta que vivimos en grupos familiares, nos defendemos de los “lobos” humanos que nos rodean y controlamos a los “lobos” que llevamos en nuestro interior, es normal que reconozcamos los dilemas sociales y las búsquedas de estatus de los lobos de verdad. No es extraño que los indios norteamericanos consideraran a los lobos como almas gemelas.

Pero es que las similitudes entre los machos lobos y los humanos son asombrosas. Hay muy pocas especies en las que los machos proporcionen comida y protección a las hembras y las crías durante todo el año. Las aves llevan comida a sus hembras y sus polluelos sólo durante la época de cría. Entre algunos peces y algunos monos, los machos cuidan de sus hijos, pero sólo mientras son pequeños. Los micos nocturnos transportan y protegen a sus recién nacidos, pero no les dan de comer.

Ayudar a obtener comida durante todo el año, llevársela a los recién nacidos, ayudar a criar a los hijos durante varios años hasta que alcanzan la madurez y defender a las hembras y a los jóvenes todo el tiempo contra los individuos que amenazan su seguridad, son un conjunto de atributos poco frecuentes en un macho. Los humanos y los lobos, y poco más. Y el más fiable, el más seguro, no es el humano. Los lobos macho cumplen mejor sus obligaciones, ayudan a criar a sus hijos y ayudan a las hembras a sobrevivir con una lealtad y una devoción modélicas.

Nos pueden enseñar a gruñir menos, tener más confianza, respetar a las hembras y compartir la crianza

Y otra cosa más: “En los viejos tiempos”, dice DOUG SMITH, “la gente decía que el macho alfa era el jefe”. Sonríe y añade: “Eran sobre todo biólogos varones los que lo decían”. En realidad, explica, en la manada existen dos jerarquías, “una de machos y otra de hembras”. ¿Y quién manda? “Es sutil, pero da la impresión de que las hembras son las que toman la mayoría de las decisiones”. Es decir, adónde dirigirse, cuándo descansar, qué ruta seguir, cuándo salir de caza. Smith dice que hembra alfa es un término obsoleto. “Yo utilizo la palabra matriarca para hablar de una loba cuya personalidad establece la tónica de toda la manada”.

En conclusión: a nuestro estereotipo del macho alfa no le vendría mal una corrección. Los verdaderos lobos nos pueden enseñar varias cosas: a gruñir menos, tener más “discreta confianza”, dar ejemplo, mostrar una fiel devoción al cuidado y la defensa de las familias, respetar a las hembras, compartir sin problemas la crianza. En eso consistiría ser un verdadero macho alfa.

Traducción María Luisa Rodríguez Tapia

 

Desde 4cma.org hemos compartido y divulgado el citado artículo dado su interés citando su procedencia y autoría, así como su traductora en origen

UN CAMINO DE VUELTA

Lobo iniciando carrera

Tomando los últimos 30 años como medida de tiempo aproximada, afirmo que los “asistentes profesionales” a cursos, congresos y seminarios de todo tipo de disciplinas (cada loco con su tema, que decimos coloquialmente) y que, por “amor o profesión”, acumulamos ya unas cuantas “horas de vuelo” sobre las más diversas materias del universo del saber, solemos experimentar un fenómeno llamado REVISIÓN DE CRITERIOS que cada uno gestionamos a nuestra manera.

Una hipótesis novedosa, pese a estar argumentada con solidez, suele prestarse a reacciones muy vehementes y a la vez controvertidas. Posiblemente en muchos casos esas reacciones tengan más que ver con nuestro código de creencias y de valores personales limitantes más que con el espíritu curioso y ecléctico en la búsqueda de respuestas que históricamente ha caracterizado a los grandes investigadores .

Citaré tres celebridades afectadas por la cerrazón mental de su época como son Pasteur, Servet y Copérnico -. Este último fue previsor y se ahorró el escarnio público al planificar que sus estudios se divulgasen post mortem-.

Ocurre también que nuevas líneas o perspectivas dividen a los comités de sabios y lejos de consensuarse criterios, más bien se enrocan en posturas contrarias divergentes y poco integradoras. Como ejemplo citaré el debate persistente entre física newtoniana o cuántica. ¿Cuál es mejor?, ¿Cuál es más sabia? Probablemente debieran de entenderse y complementarse. Está claro que el debate está servido. Continue Reading →