EL VERDADERO MACHO ALFA

Asi es el verdadero macho alfa

Publicado por CARL SAFINA 15 MAY 2016 www.elpais.com  carlsafina.org http://safinacenter.org/contact/

El genuino líder de una manada de lobos es empático y respetuoso, lejos del estereotipo de padre y jefe controlador y agresivo con el que se identifican muchos hombres

Los hombres se sienten a menudo presionados para comportarse como machos alfa. Macho alfa evoca la imagen del padre que deja claro en todo momento que tiene el control total de su hogar y que, lejos de su guarida, se convierte en un jefe malhumorado y agresivo. Pero ese estereotipo es una mala interpretación de cómo se comporta el genuino macho alfa en una familia de lobos, que es un modelo de conducta masculina ejemplar. En mis observaciones de los lobos que viven en manadas en el parque nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, he visto que los machos que mandan no lo hacen de forma forzada, ni dominante, ni agresiva para con los que le rodean. Los lobos auténticos no son así.

Sí son, en cambio, de otra forma: el macho alfa puede intervenir de forma decisiva en una cacería pero, inmediatamente después de la captura, irse a dormir hasta que todo el mundo está saciado. “La principal característica de un lobo macho alfa”, dice el guardabosques y veterano estudioso de esta especie RICK MCINTYRE mientras los observamos, “es una discreta confianza y seguridad en sí mismo. Sabe lo que tiene que hacer; sabe lo que más conviene a su manada. Da ejemplo. Se siente a gusto. Ejerce un efecto tranquilizador”. En definitiva, EL MACHO ALFA NO ES AGRESIVO, PORQUE NO NECESITA SERLO. “Piense en un hombre seguro de sí, o en un gran campeón; ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar. Imagíneselo así: piense en dos manadas de lobos, o dos tribus humanas. ¿Cuál tiene más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, el grupo cuyos miembros cooperan, comparten y se tratan con menos violencia unos a otros, o el grupo cuyos miembros están atacándose y compitiendo entre sí?”.

Rick lleva 15 años observando la vida diaria de los lobos, y asegura que un macho alfa no ejerce casi nunca ningún comportamiento agresivo respecto a los demás miembros de la manada, que comprende su familia, es decir, su pareja, sus hijos, tanto biológicos como adoptados, y tal vez un hermano.

Ahora bien, saben ser duros cuando es necesario. Hubo un lobo famoso en Yellowstone —el 21, así llamado por el número de su collar—, a quien la gente que seguía de cerca su trayectoria consideraba un superlobo. Defendía ferozmente a su familia y, al parecer, nunca perdió una riña con una manada rival. Pero uno de sus pasatiempos favoritos era pelear con los cachorros de su manada. “Y lo que de verdad le gustaba hacer”, dice Rick, “era dejarse ganar. Le encantaba”. Aquel gran lobo macho dejaba que un lobezno diminuto se le tirara encima y le diera mordiscos. “Entonces él se dejaba caer patas arriba”, dice Rick. “Y el pequeñajo, con aire triunfador, se erguía sobre él sin dejar de menear la cola”. En una ocasión, había un cachorro algo más enclenque de lo normal. Los demás cachorros lo veían con desconfianza y no querían jugar con él. Un día, después de llevar comida a los lobeznos, el superlobo se puso a mirar a su alrededor. De pronto, empezó a mover el rabo. Estaba buscando al cachorro y, al encontrarlo, se acercó a estar un rato con él. Con todas las historias de victorias que cuenta Rick del superlobo, esta anécdota es su preferida. La fuerza nos impresiona, pero lo que deja un recuerdo indeleble es la bondad.

Si uno observa a los lobos, no sólo con toda su belleza, su flexibilidad y su capacidad de adaptación, sino también con su violencia a la hora de defenderse y de cazar, es difícil evitar la conclusión de que no existen dos especies más parecidas que los lobos y los humanos. Teniendo en cuenta que vivimos en grupos familiares, nos defendemos de los “lobos” humanos que nos rodean y controlamos a los “lobos” que llevamos en nuestro interior, es normal que reconozcamos los dilemas sociales y las búsquedas de estatus de los lobos de verdad. No es extraño que los indios norteamericanos consideraran a los lobos como almas gemelas.

Pero es que las similitudes entre los machos lobos y los humanos son asombrosas. Hay muy pocas especies en las que los machos proporcionen comida y protección a las hembras y las crías durante todo el año. Las aves llevan comida a sus hembras y sus polluelos sólo durante la época de cría. Entre algunos peces y algunos monos, los machos cuidan de sus hijos, pero sólo mientras son pequeños. Los micos nocturnos transportan y protegen a sus recién nacidos, pero no les dan de comer.

Ayudar a obtener comida durante todo el año, llevársela a los recién nacidos, ayudar a criar a los hijos durante varios años hasta que alcanzan la madurez y defender a las hembras y a los jóvenes todo el tiempo contra los individuos que amenazan su seguridad, son un conjunto de atributos poco frecuentes en un macho. Los humanos y los lobos, y poco más. Y el más fiable, el más seguro, no es el humano. Los lobos macho cumplen mejor sus obligaciones, ayudan a criar a sus hijos y ayudan a las hembras a sobrevivir con una lealtad y una devoción modélicas.

Nos pueden enseñar a gruñir menos, tener más confianza, respetar a las hembras y compartir la crianza

Y otra cosa más: “En los viejos tiempos”, dice DOUG SMITH, “la gente decía que el macho alfa era el jefe”. Sonríe y añade: “Eran sobre todo biólogos varones los que lo decían”. En realidad, explica, en la manada existen dos jerarquías, “una de machos y otra de hembras”. ¿Y quién manda? “Es sutil, pero da la impresión de que las hembras son las que toman la mayoría de las decisiones”. Es decir, adónde dirigirse, cuándo descansar, qué ruta seguir, cuándo salir de caza. Smith dice que hembra alfa es un término obsoleto. “Yo utilizo la palabra matriarca para hablar de una loba cuya personalidad establece la tónica de toda la manada”.

En conclusión: a nuestro estereotipo del macho alfa no le vendría mal una corrección. Los verdaderos lobos nos pueden enseñar varias cosas: a gruñir menos, tener más “discreta confianza”, dar ejemplo, mostrar una fiel devoción al cuidado y la defensa de las familias, respetar a las hembras, compartir sin problemas la crianza. En eso consistiría ser un verdadero macho alfa.

Traducción María Luisa Rodríguez Tapia

 

Desde 4cma.org hemos compartido y divulgado el citado artículo dado su interés citando su procedencia y autoría, así como su traductora en origen

NUESTRA PARTICIPACIÓN EN EL CONGRESO

4cma.org y nuestro amigo, el conocido consultor en comportamiento canino Marcos Javier Ibáñez, estuvimos en el citado congreso del que ya hemos hablado en anteriores entradas, y participamos con una comunicación oral sobre “Metalenguaje sutil canino”, en definitiva contribuyendo a descifrar mejor los llamados “complejos rituales sociales” y que son una sofisticada coreografía de las denominadas “SEÑALES DE FLUENCIA ©”, novedoso concepto descrito y desarrollado por el citado experto en su última obra Descodificando el lenguaje canino”

Tras la brillante y amena exposición de Marcos Javier Ibáñez, pudimos constatar que nuestra comunicación, lejos de generar controversia, despertó un gran interés como pudimos comprobar con el goteo de interesados al acabar nuestro bloque.

Ese interés ,tanto de expertos nacionales como internacionales, se vio rubricado con especial relevancia por Shannon Barber Meyer (Estrecha colaboradora de David Mech y participante plenaria del congreso) quien estuvo compartiendo con nosotros algunas de sus experiencias en comportamiento y cognición lobuna en colaboración con Marc Bekoff

En un guiño a la audiencia por parte de nuestro orador, se invitó al público a responder una pregunta relacionada con las jornadas y el Centro del Lobo de C y L la citada pregunta fue decirnos el nombre de los lobos allí residentes. La propuesta fue un éxito y la ganadora ,primera persona en facilitarnos la respuesta correcta, obtuvo un ejemplar del mencionado libro. Desde 4cma.org estamos convencidos de que estará disfrutando de su valiosa y didáctico contenido.

4cma.org Departamento de coordinación.

EL INGENIERO NATURAL DEL RÍO

De vuelta al valle del Ebro

En los últimos tiempos somos testigos de un recopilatorio de noticias de prensa local fomentando mala fama y alarmismo sobre el regreso del castor al valle del Ebro. Lejos de considerarlo un enemigo de nuestros ríos, debiéramos de celebrar su regreso por los beneficios reales que supone.

Resulta más que destacable la falta de rigor informativo cuando hablan que desde el siglo VI no hay castores y todas las evidencias apuntas al siglo XVII y XVIII (aparición masiva de las armas de fuego).

Hay citas históricas fáciles de localizar que hablan del uso medicinal del “Castoreum o Castóreo” (sustancia oleaginosa a la que se le atribuyen propiedades terapéuticas extraordinarias), que junto con la piel, hacían de nuestro protagonista un valioso producto en sí y no porque comiese árboles y modificase algo el paisaje cómo ahora se nos pretende mostrar. Analizaremos en posteriores entradas lo que ocurrió en Tierra de Fuego (Argentina). Allí nunca hubo castores, ni siquiera en eras geológicas pretéritas.

Existe una evolución conjunta de los ríos europeos y de los castores. Un dato significativo es que los árboles de ribera originarios (en el EBRO) Álamos, chopos, sauces se regeneran y vuelven a brotar, son arboles que están acostumbrados a las dinámicas naturales de crecidas y desbordamientos de los ríos.

EL CASTOR CONTRIBUYE AL CICLO DE RENOVACIÓN NATURAL DEL RIO. ES EL INGENIERO NATURAL DEL RIO

La problemática del Castor y por ende de nuestras redes fluviales es el acanalamiento de los ríos, llevado a efecto años antes con las antiguas estrategias de gestión de los rios….

En sucesivas entregas, conoceremos más aspectos de los castores y los ríos.

Extracto de una conferencia de Javier Fabo, coordinador de ALNUS, a la que 4cma asistió para aprender más y contribuir a divulgarlo…

UN CAMINO DE VUELTA

Lobo iniciando carrera

Tomando los últimos 30 años como medida de tiempo aproximada, afirmo que los “asistentes profesionales” a cursos, congresos y seminarios de todo tipo de disciplinas (cada loco con su tema, que decimos coloquialmente) y que, por “amor o profesión”, acumulamos ya unas cuantas “horas de vuelo” sobre las más diversas materias del universo del saber, solemos experimentar un fenómeno llamado REVISIÓN DE CRITERIOS que cada uno gestionamos a nuestra manera.

Una hipótesis novedosa, pese a estar argumentada con solidez, suele prestarse a reacciones muy vehementes y a la vez controvertidas. Posiblemente en muchos casos esas reacciones tengan más que ver con nuestro código de creencias y de valores personales limitantes más que con el espíritu curioso y ecléctico en la búsqueda de respuestas que históricamente ha caracterizado a los grandes investigadores .

Citaré tres celebridades afectadas por la cerrazón mental de su época como son Pasteur, Servet y Copérnico -. Este último fue previsor y se ahorró el escarnio público al planificar que sus estudios se divulgasen post mortem-.

Ocurre también que nuevas líneas o perspectivas dividen a los comités de sabios y lejos de consensuarse criterios, más bien se enrocan en posturas contrarias divergentes y poco integradoras. Como ejemplo citaré el debate persistente entre física newtoniana o cuántica. ¿Cuál es mejor?, ¿Cuál es más sabia? Probablemente debieran de entenderse y complementarse. Está claro que el debate está servido. Continue Reading →