CAMPO MAGNETICO Y COMPORTAMIENTO ANIMAL

¿Qué hay de cierto en ese sexto sentido atribuido a los animales? Ese que hace que pensemos que pueden predecir catástrofes naturales o saber que su dueño se acerca a casa. Esa pregunta fue la que llevó a un grupo de investigadores checos y alemanes a realizar un estudio sobre cómo puede llegar a influir el campo magnético de la tierra en el comportamiento animal.

La alineación electromagnética ya se había ganado en otro tipo de animales como salmones, ballenas, abejas y mamíferos como los lobos, zorros rojos, corzos. Se decidió realizar un estudio con perros de distinta raza, tamaño y sexo. De todas las funciones vitales (alimentación, reposo, etc.) se decantaron por la excreción por ser el acto menos influenciable por el ser humano y porque los canidos son muy sensibles a sus necesidades. Se midió en perros que se movían libremente, en campo abierto y lejos de líneas de alta tensión, caminos y otros factores que alteran el campo magnético.

Cabe indicar que todos estos resultados se dan en condiciones electromagnéticas estables, sin ningún tipo de variación como por ejemplo una tormenta solar.

Se proporcionó la primera evidencia clara y medible de la influencia del campo magnético y sus fluctuaciones en el comportamiento de los mamíferos.

Se comprobó que durante la defecación tanto machos como hembras adoptan una alineación Norte-Sur.

Durante la micción Los machos prefieren la orientación Norte-Oeste y las hembras Norte-Sur. En ambos casos se ha registrado una evitación de la alineación Este-Oeste.

Esta diferencia de alineación en los machos puede tener que ver con la postura que adopta para la defecación igual que para la micción y defecación en las hembras.

No se sabe muy bien porque los perros se posicionan así para la excreción. Puede ser un acto consciente (porque el percibido es el campo magnético) o bien puede ser un acto controlado a nivel vegetativo (el animal se siente más o menos cómodo).

Una posible respuesta puede estar en los perros para el mapa de aquí donde el mapa magnético visual tiene la necesidad de “calibrarlo” de vez en cuando y la vista de la ventana de Norte-Sur facilita la lectura de ese mapa, como el humano que se para en una caminata para mirar un mapa.

Aún queda en el aire muchas preguntas pero poco más vamos a conocer más sobre el comportamiento de nuestros animales.

 

Estudio publicado en la revista:

Frontiers in Zoology 2013 10 : 80

https://doi.org/10. 994-10-80 1186 / 1742-9

EL VERDADERO MACHO ALFA

Asi es el verdadero macho alfa

Publicado por CARL SAFINA 15 MAY 2016 www.elpais.com  carlsafina.org http://safinacenter.org/contact/

El genuino líder de una manada de lobos es empático y respetuoso, lejos del estereotipo de padre y jefe controlador y agresivo con el que se identifican muchos hombres

Los hombres se sienten a menudo presionados para comportarse como machos alfa. Macho alfa evoca la imagen del padre que deja claro en todo momento que tiene el control total de su hogar y que, lejos de su guarida, se convierte en un jefe malhumorado y agresivo. Pero ese estereotipo es una mala interpretación de cómo se comporta el genuino macho alfa en una familia de lobos, que es un modelo de conducta masculina ejemplar. En mis observaciones de los lobos que viven en manadas en el parque nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, he visto que los machos que mandan no lo hacen de forma forzada, ni dominante, ni agresiva para con los que le rodean. Los lobos auténticos no son así.

Sí son, en cambio, de otra forma: el macho alfa puede intervenir de forma decisiva en una cacería pero, inmediatamente después de la captura, irse a dormir hasta que todo el mundo está saciado. “La principal característica de un lobo macho alfa”, dice el guardabosques y veterano estudioso de esta especie RICK MCINTYRE mientras los observamos, “es una discreta confianza y seguridad en sí mismo. Sabe lo que tiene que hacer; sabe lo que más conviene a su manada. Da ejemplo. Se siente a gusto. Ejerce un efecto tranquilizador”. En definitiva, EL MACHO ALFA NO ES AGRESIVO, PORQUE NO NECESITA SERLO. “Piense en un hombre seguro de sí, o en un gran campeón; ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar. Imagíneselo así: piense en dos manadas de lobos, o dos tribus humanas. ¿Cuál tiene más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, el grupo cuyos miembros cooperan, comparten y se tratan con menos violencia unos a otros, o el grupo cuyos miembros están atacándose y compitiendo entre sí?”.

Rick lleva 15 años observando la vida diaria de los lobos, y asegura que un macho alfa no ejerce casi nunca ningún comportamiento agresivo respecto a los demás miembros de la manada, que comprende su familia, es decir, su pareja, sus hijos, tanto biológicos como adoptados, y tal vez un hermano.

Ahora bien, saben ser duros cuando es necesario. Hubo un lobo famoso en Yellowstone —el 21, así llamado por el número de su collar—, a quien la gente que seguía de cerca su trayectoria consideraba un superlobo. Defendía ferozmente a su familia y, al parecer, nunca perdió una riña con una manada rival. Pero uno de sus pasatiempos favoritos era pelear con los cachorros de su manada. “Y lo que de verdad le gustaba hacer”, dice Rick, “era dejarse ganar. Le encantaba”. Aquel gran lobo macho dejaba que un lobezno diminuto se le tirara encima y le diera mordiscos. “Entonces él se dejaba caer patas arriba”, dice Rick. “Y el pequeñajo, con aire triunfador, se erguía sobre él sin dejar de menear la cola”. En una ocasión, había un cachorro algo más enclenque de lo normal. Los demás cachorros lo veían con desconfianza y no querían jugar con él. Un día, después de llevar comida a los lobeznos, el superlobo se puso a mirar a su alrededor. De pronto, empezó a mover el rabo. Estaba buscando al cachorro y, al encontrarlo, se acercó a estar un rato con él. Con todas las historias de victorias que cuenta Rick del superlobo, esta anécdota es su preferida. La fuerza nos impresiona, pero lo que deja un recuerdo indeleble es la bondad.

Si uno observa a los lobos, no sólo con toda su belleza, su flexibilidad y su capacidad de adaptación, sino también con su violencia a la hora de defenderse y de cazar, es difícil evitar la conclusión de que no existen dos especies más parecidas que los lobos y los humanos. Teniendo en cuenta que vivimos en grupos familiares, nos defendemos de los “lobos” humanos que nos rodean y controlamos a los “lobos” que llevamos en nuestro interior, es normal que reconozcamos los dilemas sociales y las búsquedas de estatus de los lobos de verdad. No es extraño que los indios norteamericanos consideraran a los lobos como almas gemelas.

Pero es que las similitudes entre los machos lobos y los humanos son asombrosas. Hay muy pocas especies en las que los machos proporcionen comida y protección a las hembras y las crías durante todo el año. Las aves llevan comida a sus hembras y sus polluelos sólo durante la época de cría. Entre algunos peces y algunos monos, los machos cuidan de sus hijos, pero sólo mientras son pequeños. Los micos nocturnos transportan y protegen a sus recién nacidos, pero no les dan de comer.

Ayudar a obtener comida durante todo el año, llevársela a los recién nacidos, ayudar a criar a los hijos durante varios años hasta que alcanzan la madurez y defender a las hembras y a los jóvenes todo el tiempo contra los individuos que amenazan su seguridad, son un conjunto de atributos poco frecuentes en un macho. Los humanos y los lobos, y poco más. Y el más fiable, el más seguro, no es el humano. Los lobos macho cumplen mejor sus obligaciones, ayudan a criar a sus hijos y ayudan a las hembras a sobrevivir con una lealtad y una devoción modélicas.

Nos pueden enseñar a gruñir menos, tener más confianza, respetar a las hembras y compartir la crianza

Y otra cosa más: “En los viejos tiempos”, dice DOUG SMITH, “la gente decía que el macho alfa era el jefe”. Sonríe y añade: “Eran sobre todo biólogos varones los que lo decían”. En realidad, explica, en la manada existen dos jerarquías, “una de machos y otra de hembras”. ¿Y quién manda? “Es sutil, pero da la impresión de que las hembras son las que toman la mayoría de las decisiones”. Es decir, adónde dirigirse, cuándo descansar, qué ruta seguir, cuándo salir de caza. Smith dice que hembra alfa es un término obsoleto. “Yo utilizo la palabra matriarca para hablar de una loba cuya personalidad establece la tónica de toda la manada”.

En conclusión: a nuestro estereotipo del macho alfa no le vendría mal una corrección. Los verdaderos lobos nos pueden enseñar varias cosas: a gruñir menos, tener más “discreta confianza”, dar ejemplo, mostrar una fiel devoción al cuidado y la defensa de las familias, respetar a las hembras, compartir sin problemas la crianza. En eso consistiría ser un verdadero macho alfa.

Traducción María Luisa Rodríguez Tapia

 

Desde 4cma.org hemos compartido y divulgado el citado artículo dado su interés citando su procedencia y autoría, así como su traductora en origen

NUESTRA PARTICIPACIÓN EN EL CONGRESO

4cma.org y nuestro amigo, el conocido consultor en comportamiento canino Marcos Javier Ibáñez, estuvimos en el citado congreso del que ya hemos hablado en anteriores entradas, y participamos con una comunicación oral sobre “Metalenguaje sutil canino”, en definitiva contribuyendo a descifrar mejor los llamados “complejos rituales sociales” y que son una sofisticada coreografía de las denominadas “SEÑALES DE FLUENCIA ©”, novedoso concepto descrito y desarrollado por el citado experto en su última obra Descodificando el lenguaje canino”

Tras la brillante y amena exposición de Marcos Javier Ibáñez, pudimos constatar que nuestra comunicación, lejos de generar controversia, despertó un gran interés como pudimos comprobar con el goteo de interesados al acabar nuestro bloque.

Ese interés ,tanto de expertos nacionales como internacionales, se vio rubricado con especial relevancia por Shannon Barber Meyer (Estrecha colaboradora de David Mech y participante plenaria del congreso) quien estuvo compartiendo con nosotros algunas de sus experiencias en comportamiento y cognición lobuna en colaboración con Marc Bekoff

En un guiño a la audiencia por parte de nuestro orador, se invitó al público a responder una pregunta relacionada con las jornadas y el Centro del Lobo de C y L la citada pregunta fue decirnos el nombre de los lobos allí residentes. La propuesta fue un éxito y la ganadora ,primera persona en facilitarnos la respuesta correcta, obtuvo un ejemplar del mencionado libro. Desde 4cma.org estamos convencidos de que estará disfrutando de su valiosa y didáctico contenido.

4cma.org Departamento de coordinación.

DIALOGO INCLUYENTE EN BENEFICIO DE TODOS

La pasada semana (días 20-23 de Abril de 2017) tuvo lugar el Congreso internacional de gestión y conservación del lobo en Norteamérica y Europa, celebrado en el Centro de interpretación del lobo de C y L, situado en Robledo de Sanabria (Zamora).

Un ambiente de respeto y sosiego es el que se respiró en todo momento en el citado congreso, algo que se ha reflejado en numerosos medios de comunicación. Subrayamos éste aspecto sereno, y aquí nuestra organización 4cma.org mantiene una política de fría neutralidad, que se vivió en la citada cumbre de expertos.

Hubo representación de todas las posturas, divergentes en extremo algunas, con respecto a nuestro controvertido amigo. Allí no hubo veto, fue quien quiso verse representado y escuchado. Cosa que fue una grata sorpresa para nosotros. Se pudo hablar de lobos y humanos, humanos y lobos sin vehemencia in crescendo.

Los primeros bloques participativos daban la sensación de repetición temática en las exposiciones, bien mirado, esa sensación era lógica porque se radiografiaba la problemática del cánido salvaje en otros países en los que convivimos estrechamente ambas especies.

Con el paso de los días, las exposiciones fueron ganando en matices y enfoques. Aquí debemos hacer hincapié que al margen del valor intrínseco de cada exposición, la intensidad de las jornadas y el potencial comunicativo del orador siempre modula la conexión con el público. Hubo también practica de campo, con observación lobera e interpretación de indicios; así como exhibición de mastines y otras medidas preventivas eficientes.

En nuestra opinión, sumando todos, el siglo XXI presenta una convergencia de factores (político-administrativos y socio-culturales) que pueden sentar las bases de un “entente cordial” entre las dos mayores especies de depredadores que compartimos este planeta (lobos y humanos, humanos y lobos)

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